Cultura y patrimonio
Cultura y Patrimonio, capítulo final del Atlas Histórico y Cultural de Yucatán, propone una visión sintetizada sobre el devenir de las artes, de sus creadores y de las instituciones que han hecho posible el desarrollo de la voluntad estética de los yucatecos. Esta sección busca preservar la memoria y liberar la imaginación.
A través de una crónica, dividida en seis temas, recorremos épocas, acontecimientos y personajes, cuya aportación resultó definitiva para convertir a Yucatán en un bastión de la cultura mexicana y en una presencia reconocible en el mundo entero.
La historia de la música, el teatro, la danza, la literatura y las artes visuales se exponen mediante sus episodios y movimientos más significativos y en torno a los protagonistas que, desde distintos ámbitos, produjeron obras notables y de registros diversos, casi todas ellas alimentadas por el sincretismo constante que ha sido denominador común de la península yucateca. Lo cierto es que creadores y ejecutantes han dejado para la vida actual, y para la posteridad, un vasto mosaico de la emoción y del pensamiento.
En este último apartado, el Atlas Histórico y Cultural de Yucatán da cuenta también del trabajo de las instituciones locales en favor de la infraestructura artística y en la cual se ha cimentado lo que hoy conocemos como parte del patrimonio cultural del estado. En suma, conjuga los valores que le han otorgado identidad a nuestra cultura contemporánea: la influencia de los mayas, las artes y los organismos que las han impulsado.
El patrimonio cultural abarca desde la concepción de las bases que dieron pie a las instituciones culturales, pasando por los proyectos y programas más emblemáticos, hasta la construcción de acervos que anuncian ya el ritmo del futuro de Yucatán: el Gran Museo del Mundo Maya de Mérida, el Palacio de la Música y el Parque Científico, instituciones donde la ciencia, la historia y las artes conforman la identidad de un pueblo, de una región y de un espíritu cuya mirada se reinventa cada día.
Como bien se ha dicho ya, el estado de Yucatán es un poliedro cultural, es el reflejo directo de una civilización que ha evolucionado en el tiempo y el espacio. En ese sentido, este capítulo hace un repaso sobre los cambios y contrastes que han impulsado el crecimiento de las bellas artes y de los recintos dedicados a ellas.
Emprendamos ahora el paseo por los principales caminos de este apartado, pues ha sido siempre el espíritu de la cultura, de nuestra cultura, lo que nos ha prodigado una identidad propia.
El recorrido inicia con un ensayo sobre la historia de la música en la entidad a partir de los albores del siglo XIX, todo ello con los primeros movimientos y después la descollante floración de figuras fundamentales como José Jacinto Cuevas, considerado un pilar esencial en el desarrollo de la música de aquella época. En ese texto también se describe con claridad las influencias que recibieron del exterior, principalmente de Cuba, los artistas y creadores locales. No obstante, la historia continúa por el siglo XX donde se destaca el surgimiento de notables compositores y géneros emanados de su inspiración. El ensayo prosigue hasta el panorama contemporáneo, el cual confirma que la canción yucateca ha sido una aportación mayor de nuestra tierra a la música popular mexicana.
En material teatral, el ensayo sobre ese género es igualmente preciso, de registro minucioso y tejido analítico. En esta sección la dramaturgia y la escena se examinan a partir de sus autores y de las compañías que dieron fuerza a todo un movimiento que persiste y es referencia hasta nuestros días. El teatro regional yucateco, por poner una muestra de este apartado, ocupa un importante segmento y se extiende a lo que hoy son las distintas maneras del ejercicio escénico: dramaturgos, directores, actores y productores. Desde la obra de José Peón Contreras, pasando por una copiosa producción de mediados y fines del siglo XX, hasta la actualidad teatral, todo eso está consignado en el espacio de este género que ha despertado la admiración de espectadores de distintas épocas.
La danza también tiene un segmento en el capítulo Cultura y Patrimonio. Sus antecedentes, sus precursores, los grandes maestros, las maestras más insignes, así como los ejecutantes más exitosos, desfilan en estas páginas que en todo momento explican los diferentes contextos en los cuales nacieron las primeras escuelas, cómo fueron creciendo y hacia dónde nos encaminamos en cuanto a danza se refiere. Queda claro, sobre todo, que los diversos géneros dancísticos encontraron siempre en la sensibilidad yucateca una tierra fértil y que en no pocas ocasiones ha rendido frutos con genuinos artistas de estas disciplinas.
La literatura es uno de los temas de mayor raigambre en la cultura de Yucatán. Era importante señalar quiénes fueron los escritores y poetas que lograron despuntar en el ámbito literario. Lo cierto es que todo este acervo está concentrado en el apartado dirigido a la palabra y a sus más notables cultivadores. Justo Sierra O´Reilly, Eligio Ancona, Delio Moreno, Rita Cetina, Antonio Mediz Bolio, Ermilo Abreu Gómez y Juan García Ponce, sólo por mencionar algunos, se encuentran aquí no sólo a través del recuento de sus obras, sino también mediante un pormenorizado examen de sus personalidades y de las épocas en las que vivieron y forjaron sus legados.
La mirada y el objeto mirado; la pintura en cuyo trazo se reúnen formas y colores; es decir, la historia de las artes visuales en el estado, completan el rubro de las bellas artes en el Atlas Histórico y Cultural de Yucatán. El ensayo se remonta a los tiempos precolombinos para luego avanzar por etapas de desarrollo y de artistas verdaderamente genuinos y progresistas. El siglo XIX, el XX y el XXI están consignados en estas páginas con el objetivo de adentrarnos en las propuestas estéticas siempre diversas entre sí. Las corrientes, géneros y estilos hablan de una vocación natural por la mirada.
De cualquier modo, ninguna de estas artes se habría expandido y desarrollado sin una sólida infraestructura que las apoyara. De eso trata, precisamente, el tema final de este capítulo: nuestro patrimonio tangible en cuestión de cultura, y de la creación de instituciones, de programas y proyectos que más adelante se convirtieron en bastiones de la actividad artística. El nacimiento del Instituto de Cultura de Yucatán, el rescate de foros significativos como el teatro Peón Contreras o el Daniel Ayala; la historia de los museos, el surgimiento de espacios dirigidos al conocimiento y al estudio a través de instituciones del nivel del Parque Científico, el Gran Museo del Mundo Maya de Mérida, el Palacio de la Música y el Centro Internacional de Congresos demuestran el empeño puesto en la promoción cultural y en la gestoría de inmuebles para el bienestar de la sociedad que habitamos.
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